Julio Teherán

Nacido en 1991, el cartagenero Julio Teherán lanzó por primera vez en Grandes Ligas 20 años después, el 7 de mayo de 2011. Se ha establecido como una pieza clave en la organización de los Bravos de Atlanta, pero en una temporada en la que esta miran de nuevo hacia futuro, Teherán bien podría ser cambiado y aterrizar en un equipo contendor. Mide 1,88 metros y pesa 93 kilos, lanza con la derecha y batea del lado derecho.

En menos de una semana José Quintana y Julio Teherán escribieron dos capítulos históricos para el béisbol colombiano. Primero se enfrentaron en un duelo inédito de pitchers colombianos en el U.S. Cellular Field de Chicago. Dos lanzadores colombianos nunca se habían enfrentado abriendo el juego para sus equipos. Y tres días después hubo más pues representaron a Colombia en el Juego de Estrellas del béisbol de Grandes Ligas.

En el duelo mano a mano del sábado 9 de julio, los Braves de Teherán le anotaron a Quintana (que ganó el juego), y los White Sox de Quintana le anotaron a Teherán, y se les vio en ocasiones nerviosos. Pero en el All-Star Game del martes 12 de julio de 2016 sonó otra champeta. Respondieron al llamado de su manager y sacaron sus tres outs sin permitir carreras.

Lo hicieron bien… pero más aún, hicieron historia. Como Edgar Rentería en la Serie Mundial de 1997, bateando el hit sencillo que le representó el título a su equipo y le dibujó a él un panorama de gloria desde su segunda temporada. Como Orlando Cabrera, que con base en trabajo y talento contagió a los Expos de Montreal. Y luego con su intensidad, virtud y personalidad ayudó a Boston y a sus Red Sox a ganar un título en 2004 después de más de 80 años.

Los dos históricos retirados del juego ganaron campeonatos y construyeron grandes carreras desde el bate y la defensa, como shortstops. Los de ahora han llegado lejos pero tienen el enorme reto de ganar campeonatos desde quizás la posición más importante en el juego, la de lanzador. Soñar con que algún día se encuentren en una Serie Mundial no es una locura, pero quizás suceda una vez salgan de los únicos equipos con los que han jugado.

Pase o no, por estos hechos y posibilidades, por estos jugadores y aquellos que clasificaron al equipo colombiano al clásico Mundial del Béisbol, la pelota caliente colombiana está de fiesta, y en tributo a ese momento SEMANA habló con José Quintana y Orlando Cabrera sobre el deporte, sus herramientas y cómo se siente la gran carpa.

Lanzamientos de la final 2015

José Quintana

Nació el 24 de enero de 1989 en Arjona, Bolívar. Tiene 27 años y debutó en Grandes Ligas(MLB) el 7 de mayo de 2012. Lanza con la izquierda y batea del lado derecho, aunque no lo hace con frecuencia pues juega en la Liga Americana. Pesa 99 kilos y mide 1,85 metros, recién enfrentó a Julio Teherán en el primer partido en la historia de MLB que enfrentó a dos colombianos abridores. Ambos fueron llamados a ser parte del Juego de las Estrellas 2016.

Bola

De niño con mis amigos usábamos pelotas hechas de cinta o de lo que fuera. Las armábamos como podíamos, y no pensaba que algún día recibiría la bola de Grandes Ligas. Al comienzo de mi carrera en las ligas menores, me encontré con un estilo de pelota distinto, de costuras diferentes. Allá veía a los otros con la pelota de las Mayores, y soñaba con poder usarla. La primera vez que la recibí fue bastante especial porque, la única manera de usarla es estar en las mayores es un enorme orgullo. Y la familiaridad que se llega a tener con ella es única.

Las costuras de la bola de Grandes Ligas son más finas y más delgadas, y eso la hace muy especial. El nivel de costuras es muy importante porque dependiendo de los agarres que tú le des a la bola saldrá el lanzamiento que quieras. Las costuras son para lanzar la bola de forma distinta: una recta, un cambio de velocidad, una curva. El cambio de velocidad necesita usar mínimo tres dedos. Cuando se tocan las costuras, usualmente la bola toma más velocidad.

Estratégicamente uno trata de usarlas a favor de uno.

Guante

Cuando comencé jugaba con el más sencillo posible. Era lógico pues mis papas tenían que comprármelo y era costoso. Pero luego, profesionalmente, el lanzador necesita discreción en su guante. A los ‘pítchers’ nos gustan los guantes grandes, y los vamos personalizando al gusto con el paso del tiempo. Un guante grande permite darle movimiento a la bola sin que el bateador lo note. También que sea cubierto, de malla cerrada, para que no vean mis movimientos. El que uso hoy tiene mi nombre y tiene espacio y es cómodo.

El juego

Representa mi carrera, mi trabajo y un estilo de vida que me ha dado la oportunidad de salir adelante. También es mi pasión, una que disfruto mucho y que me ha dado muchas cosas y éxitos. Gracias al béisbol he podido salir adelante, he dado mi nombre a conocer, he construido una carrera y saco a mi país adelante.

De joven yo seguía los equipos donde jugaban Edgar Rentería y Orlando Cabrera. Ellos fueron mi inspiración porque hicieron bien las cosas. Seguí mucho a los Cardinales de San Luis cuando Edgar Rentería tuvo éxito allá. Tuve luego la oportunidad en mi primer año de ir a San Luis a jugar contra ellos. Gané ese juego y fue muy especial. Estar en ese estadio que había visto por televisión y luego verme ahí fue algo muy bonito. Ahora, adoro estar en Chicago, adoro este equipo y espero tener la oportunidad de ganar una Serie Mundial, porque es lo que uno busca.

La temporada, la música y la inspiración

No he perdido la fe en el deporte, pero hay momentos duros que a la larga agradezco porque enseñan, dan fuerza y deseos de salir adelante. Me he podido mantener en mi carrera y eso es fantástico. Juegos buenos y malos siempre habrá, se gana y se pierde en el deporte, pero hay que tratar de ser consistentes.

La música me gusta mucho y antes de salir a jugar escucho. En ratos libres veo películas de pasión, motivación, liderazgo, ideas que se relacionan con el juego. Soy muy creyente, también leo sobre Dios. Este juego es de seis meses de temporada y dos de preparación, y en algunos momentos necesitas esa motivación que te la da la música colombiana que me llena, el vallenato, la champeta.

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Poncha a 10

0:58 en adelante poncha a un crack, David Ortiz

Orlando Cabrera

A sus 41 años, el beisbolista retirado recuerda con alegre nostalgia sus años en la Gran Carpa. Es junto con Edgar Rentería uno de los beisbolistas más relevantes de la historia de Colombia. Irrumpió en la liga con los desaparecidos Expos de Montreal y, años después, llegó a lo más alto al ser actor clave en el título de los Red Sox de Boston en 2004, devolviendo la gloria a esa institución después de 86 años. En esa Serie Mundial venció a los Cardinals de San Luis donde Rentería militaba, ambos inspiraron a una generación.

Guante

EL guante es supremamente personal, es tuyo. Tú lo vas ‘rompiendo’ para que se ajuste a tu mano. En general nadie más los toca, excepto con los ojos. En Ligas menores fui segunda base, pero cuando llegué a las Mayores fui Short stop (Campo corto). Y la diferencia es que el guante del segunda base es el más pequeño en el terreno, casi siempre es de 11 o 11.25 pulgadas, mientras que el estándar para short stop es 11 ½, para un tercera base 11.75. Pitchers (como Quintana) usan guantes de 12 pulgadas en adelante.

Yo empecé con un guante 11.50, pero a medida que sumé experiencia y confianza, bajé a 11.25.

Bate

El estándar es 33 ½ pulgadas de largo. Con respecto al peso, hay bateadores que usan de 30 onzas. Yo usaba de 34 pulgadas y 31 onzas, con ese me acomodé, pero se va evolucionando. Para mantenerte en MLB hay que evolucionar. Un año puedes sentirte más fuerte, otro más débil, y se deben considerar escenarios diferentes día a día, con pitcher zurdo o derecho para escoger el bate que vas a usar. Muy pocos jugadores usaron un solo tipo de bate en su carrera, por ejemplo dos memorables como Derek Jeter y Ken Griffey Jr.

El juego, el camino, la familia

Desde muy niño el béisbol representó alegría, éxito, amistad. Todo lo que hacíamos en familia se hacía alrededor del béisbol. Luego, con el profesionalismo las cosas cambiaron. El béisbol se volvió futuro, estabilidad, familia y la distinción que venía con ese sacrificio. Eso por que no lo vas a lograr si no lo adoras. Es muy difícil, hay demasiada competencia. En cifras: en 150 años de béisbol de Major League Baseball (MLB), que suma un universo de casi 22.000 peloteros, solamente 1.000 han jugado más de 10 años.

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Mi padre siempre fue entrenador y mi mamá una fanática absoluta. Y nosotros (Orlando y Jolbert, también Grandes Ligas) crecimos cuando el béisbol era una pasión en la Costa Atlántica. Empecé a jugar los cuatro años con mi hermano de seis. Teníamos bates, manillas, bola, lo necesario, que es lo más difícil. No es como en fútbol, improvisar es muy difícil sin lo básico. Tuvimos la fortuna de nacer en un hogar de béisbol, igual que Edgar (Rentería). Y mostramos condiciones atléticas. En el béisbol queda claro rápidamente que no todo atleta puede jugar.

Requiere mucha concentración. Además, si bien uno no se prepara para una guerra, el entrenamiento es muy intenso porque apunta a mecanizar movimientos, lograr que sucedan por reflejo, sin pensar, automáticamente.

En las Grandes Ligas es más rápido todo. Las estrellas que veías en televisión están al lado tuyo. El terreno, la banca, la cal y la tierra huelen diferente. Sientes que subiste ese escalón y que estás en ese lugar especial reservado solo a unos elegidos. Y como en todo deporte de alto nivel, se siente un racismo más intenso y un amor más intenso.

La música para cambiar la suerte

Depende de cada año, se cambia. Yo escuchaba Diomedes Diaz, Carlos Vives, y cuando voy a Boston todavía me ponen una de Juanes… con el tiempo, escuché más Hip hop, más Champeta. A veces la música es superstición, que es todo lo que se hace para cambiar algo en tu forma de pensar. Los beisbolistas son seres supersticiosos.

Yo bateé más de 2.000 hits en mi carera en más de 8.000 turnos. Falle más de 5.000 veces. El béisbol es un deporte en el que tú vas a fallar más de lo que vas a ser exitoso.

Atrapada defensiva

Hit 2.000

Jonrón para ganarlo en extra innings

Edgar Rentería

En una carrera que se extendió por 16 temporadas, Edgar Rentería jugó shortstop para siete equipos distintos y ganó dos campeonatos. El primero llegó temprano en su carrera, en 1997 con los Marlins de la Florida, en una serie que se extendió a siete juegos y él definió. El segundo llegó el año antes a retirarse, en 2010 con los Giants de San Francisco, en una Serie Mundial en la que fue nombrado Jugador Más Valioso (MVP en inglés). Rentería fue constante y oportuno con su bate y con el guante, por lo cual participó cinco veces del Juego de las Estrellas.

Desde el 6:34, su turno definitivo en la Serie Mundial de 1997

Le da un dramático triunfo a Cardinals sobre Cubs en 2002

Bombazo oportuno en la Serie Mundial de 2010

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