Page 115

ESPECIAL RIO MAGDALENA

115 Hace 81 años, con la construcción del hoy recuperado edificio de la Intendencia Fluvial, empezó a darse el gran movimiento portuario que potenció a Barranquilla en las pri-meras décadas del siglo pasado. El río Magdalena fue el gran estandarte de este esplendor, al comunicar al inte-rior de país con el mundo, cuando los barcos llegaban al emblemático muelle de Puerto Colombia. Estar cerca de esta autopista natural le permitió a la ciudad ofre-cer mejores condiciones económi-cas que Santa Marta y Cartagena, y mover por esta zona el comercio exterior durante el siglo XIX, razón por la cual se convirtió en el princi-pal puerto para despachar mercancía cuyo destino era el extranjero. Esta ventaja comparativa a nivel geográfico y económico favoreció su desarrollo portuario, en momentos en que aparecieron diversas bonanzas exportadoras: café, tabaco y quina. Esto se debió a los bajos costos en el transporte y menos tiempo para mover la carga hacia los diferentes mercados mundiales, al contrario de lo que ofrecían las otras dos ciudades portuarias. El industrial Juan Manuel Rui-seco Vieira, expresidente de Cemen-tos del Caribe, subraya la importan-cia del río. “Llevo 80 años navegando el río, desde cuando llegamos a Barranquilla, cuando nombraron a mi padre primer intendente fluvial. Desde esa época lo hemos recorrido. Es emocionante ver lo que ha sido y lo que podrá ser para aumentar el comercio. Por eso es clave el puerto de Barranquilla”, cuenta. Este edificio de la antigua Inten-dencia Fluvial, restaurado en 2014 en la administración de Elsa Noguera, hoy es un ícono patrimonial conver-tido en centro estratégico de la cultura, ubicado en la Vía 40 con carrera 46, a un costado del Caño de las Compañías. Al ser inaugurado, el 15 de junio de 1935, tenía un extenso malecón de casi un kilómetro lla-mado ‘Paseo Rodrigo Bastidas’, con iluminación nocturna y bodegas para mercancías. Igual sirvió para que zarparan los enormes vapores con centenares de pasajeros nacio-nales e internacionales que surcaron muchos años esta arteria fluvial. La Intendencia Fluvial, restaurada en 2014 e ícono patrimonial de la ciudad. En 1936 se dio paso a la ope-ración de la Terminal Marítima de Barranquilla, construido a 22 kiló-metros de la desembocadura del río Magdalena para promover la activi-dad comercial con el interior del país y el extranjero. Primero lo adminis-tró la Sociedad de Mejoras Públicas y luego Puertos de Colombia, hasta 1993 cuando el gobierno nacional privatizó los puertos por medio de la Ley Primera de 1991. El 13 de diciembre de 1993 nació la Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla, que mediante concesión empezó a manejar el lugar. Hoy, la capital del Atlántico tiene una de las mejores infraes-tructuras portuarias y logísticas, todas en el río, en un tramo de unos 38 kilómetros, desde la desembo-cadura en Bocas de Ceniza hasta el municipio de Malambo, donde está el último muelle del Área Metropo-litana de Barranquilla. Según Cormagdalena, exis-ten 45 concesiones otorgadas. 28 de ellas son marítimas y están ubicadas en la zona portuaria de Barranqui-lla. De ellas, 11 están hoy en opera-ción. Además, otras 17 concesiones son netamente fluviales. Diez de los muelles en servicio en la zona por-tuaria de Barranquilla están localiza- La capital del Atlántico tiene una de las mejores infraestructuras portuarias y logísticas, todas en el río, en un tramo de unos 38 kilómetros. foto: jorge serrato RÍO ABAJO: BAJO MAGDALENA


ESPECIAL RIO MAGDALENA
To see the actual publication please follow the link above