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ESPECIAL RIO MAGDALENA

dos en los primeros 22 kilómetros de la principal arteria fluvial, y el último es el de Pimsa, después del Puente Pumarejo. De los 11 muelles ope-rativos, 116 nueve están ubicados en la margen izquierda y dos en la margen derecha de esta vía acuática. Una reciente investigación de Fundesarrollo, que dirige Laura Cepeda, y estudios de Doing Busi-ness en Colombia y Doing Business a nivel mundial, concluyeron que los muelles de la zona portuaria de Barranquilla cuentan con todas las capacidades para ser competitivos. El subdirector de Navegación de Cormagdalena, Holbert Corredor, señala que el río es navegable entre el Puente Pumarejo y Bocas de Ceniza para buques de más de nueve metros de calado. Del puente hacia arriba del río solamente lo es para convoyes fluviales. “La navegación en la zona portuaria de Barranquilla se hace con naves tipo marítimo, pero el canal de acceso es fluvial”, concreta. LOS MUELLES El primer muelle en operación en el río es el de Monómeros, por donde se mueven fertilizantes. Luego sigue Compas (antiguo Caribe y Argos), que ahora maneja carbón coque, y continúa el de Vopak (antes Colter-minales) que almacena combustibles líquidos y aceites en tanques. Seguidamente está el de Michellmar, en el barrio de Siape, por donde salen carbón y otras car-gas. Más arriba se ubica el de River- Port, uno de los más nuevos, cerca del Malecón y a la Intendencia Flu-vial, al que llegan graneles limpios agrícolas y sale también carbón, en la zona de Barranquillita. Después viene Bitco (en el pasado Sociedad Portuaria del Norte), un muelle filial del puerto de Santa Marta por donde se mueve carga en contenedores y a granel. Sigue el puerto de Barran-quilla, Sociedad Portuaria, el más grande y que moviliza todo tipo de carga, el único público y concesio-nado a privados y que cumple 80 años de servicio. Mueve más del 50 por ciento de la actividad en la zona portuaria. Casi al frente está Palermo Sociedad Portuaria, el único loca-lizado en la margen derecha del Magdalena y en el departamento del mismo nombre, que mueve carga en general, entre ellas la pesada, gra-neles y recientemente combustibles con su nueva terminal. Sigue el de Portmagdalena, filial de la Zona Franca de Barran-quilla, por donde sale todo tipo de combustibles líquidos transportados en camiones desde los Llanos Orien-tales. Igual el de Sociedad Portuaria La Loma-Pizano que mueve trozas de madera. Y finalmente, el Puerto Pimsa, ubicado a 38 kilómetros de Bocas de Ceniza, que administra carga para las empresas, caso acero, entre ellas Acesco. Hay también otros muelles concesionados por Cormagdalena, pero aún no operan. Uno de ellos, el principal, es el Superpuerto, liderado por la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza, cuya construcción requiere más de 300 millones de dólares. Hay inversionistas locales, pero se necesita un socio internacio-nal para hacerlo realidad. Primero iba a mover carbón, pero se cambió a multipropósito. Está en el mar, en la punta del tajamar occidental. El nuevo Puente Pumarejo, paralelo al actual, tendrá una longitud de más de tres kilómetros. Estaría listo en 2018. 5.193.000 TONELADAS DE CARGA movilizaron las sociedades portuarias de Barranquilla durante el primer semestre de este año. EL RÍO QUE SOMOS


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