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ESPECIAL RIO MAGDALENA

65 Hablar de inundaciones en La Mojana se había vuelto algo cotidiano. Año tras año, sus habitantes trataban de imaginar la mag-nitud de lo que vendría. A veces estaban de suerte y no pasaba nada, pero hubo ocasiones en que sus estimaciones no fueron acertadas, y la situación alcanzó tintes de tragedia. Por cuenta de este panorama se hicieron múltiples inversiones, que llegaron como respuesta a los desas-tres. Por ejemplo, entre 2003 y 2013, el Estado invirtió cerca de 530.000 millones de pesos en la región. El 80 por ciento de estos recursos –477.613 millones– se destinó a obras hidráu-licas y de mitigación, que en muchos casos fallaron dos o tres años después. A finales de 2011, el gobierno creó el Fondo Adaptación con dos misiones: atender a los damnificados de la ola invernal de 2010 y 2011, y adaptar al país al cambio climático. La Mojana es, entonces, el espa-cio ideal para poner en marcha ese segundo objetivo, pues la región sufrió fuertemente los embates del fenó-meno de La Niña en esos años: 180.569 personas damnificadas, 9.395 viviendas destruidas, 19 centros de salud destrui-dos y 316.641 hectáreas afectadas. La primera decisión fue cam-biar de estrategia: había que dejar de construir muros que iban a terminar nuevamente rotos o sumergidos, y así lograr que las inversiones tuvieran un verdadero impacto. Se inició así una etapa de estu-dio profundo de la región: conocer su geografía, geología e hidrografía, sus límites naturales y cómo se conec-tan estos con otras cuencas. Durante tres años, el fondo se ‘sumergió’ en La Mojana, para conocer en detalle la situación y necesidades reales y el impacto de su proyecto. Este estudio tuvo dos resulta-dos: por un lado, se lograron identifi-car inversiones puntuales para que la región, y sus habitantes, se adapten a convivir con la naturaleza propia del lugar. Por el otro, se realizó una mode-lación digital de la región a través de un sistema que permite adelantarse a los problemas que puedan presentarse. El modelamiento desarrollado por un equipo de colombianos per-mite identificar y prever lo que puede ocurrir en cualquier lugar de la región dependiendo de los fenómenos climá-ticos o de lo que se haga en otro sitio. Por ejemplo, se puede saber con ante-rioridad qué puede pasar en un lugar cuando se pone un dique en otro. Para ese cálculo fueron esenciales las imá-genes que registran dónde están las comunidades y los campos cultivados. La Mojana tiene 1.100.000 hec-táreas de superficie en una subregión que, al ser 40 por ciento humedal per-manente, es vulnerable a sufrir inunda-ciones, sobre todo de agosto a octubre, cuando llega la temporada de lluvias. Para los más de 400.000 habi-tantes repartidos en 11 municipios de cuatro departamentos, hay dos estrategias de adaptación: de infraes-tructura, que incluye casas palafíticas (sobre pilotes), colegios y centros de salud en zonas no inundables; y acti-vidades económicas adaptadas, con cultivos de corto ciclo como arroz y patilla. La modelación es la que se encarga de ofrecer las soluciones. En el modelo tradicional (muros) se requería una inversión de 2,5 billones de pesos, con un impacto solo del 3 por ciento. Por eso el fondo diseñó una intervención inte-gral (infraestructura, recuperación ambiental y desarrollo económico) que permite reducir la inversión a 470 millones de pesos y aumentar el impacto al 80 por ciento. Eso implica un ahorro al país superior a los 2 billo-nes de pesos, y un mayor beneficio para la región. leyendas rurales como la Llorona, el Mohán y el Hombre Caimán tienen el río como escenario. De esta forma se quiere cambiar el escenario actual en el que el ingreso promedio de un habitante en La Mojana no supera los dos dólares dia-rios, lo que significa que gran parte de la gente de esta región está por debajo de la línea de pobreza. La nueva visión del fondo para la intervención de esta parte del país incluye, por primera vez, un ambicioso plan de reactivación eco-nómica que busca reducir la pobreza y mejorar la competitividad para que esos 2 dólares se multipliquen expo-nencialmente. De hecho, las inver-siones que está haciendo superan los 840.300 millones de pesos. Un diagnóstico socioeconómico de la región concluyó que el enca-denamiento productivo depende de los cultivos a los cuales La Mojana puede adaptarse, como arroz, sorgo, ahuyama y patilla, algo que no podría hacerse sin los campos tecnificados en los que ha invertido el fondo. “En esa área se necesitan alternativas de riego subterráneo, agricultura de precisión y promoción de ganadería sostenible”, asegura Iván Mustafá Durán, gerente del Fondo Adaptación. Antes, para evitar las inundacio-nes se construían muros que desplaza-ban el agua hacia otras poblaciones. Hoy, el plan es adaptación, no muros. Por eso se revisaron varios escenarios, se contemplaron todas las alternativas posibles y se realizó la modelación de toda La Mojana. El fondo formó, en cada uno de los 11 municipios afectados por inun-daciones, a 30 personas en los cuatro departamentos que constituyen La Mojana: Sucre, Bolívar, Antioquia y Córdoba. Mareleys Paz trabaja en los procesos comunicativos a tra-vés de los Comités de Desarrollo Social de Achí, Ayapel, Guaranda, Majagual y San Marcos. Ella utiliza los medios de comunicación para llegarle a la gente. Por ejemplo, en Majagual, una alianza con la emisora del municipio permitió equipar a la población con cámaras y grabadoras. Allí utilizaron el cine para comunicar lo que el fondo hacía en La Mojana, por lo que este es uno de los casos de éxito del proceso. El ‘modelamiento’ permite identificar y prever lo que puede ocurrir en cualquier lugar de la región dependiendo de los fenómenos climáticos. RÍO ABAJO: BAJO MAGDALENA


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