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ESPECIAL RIO MAGDALENA

9 entre Barrancabermeja y Barran-quilla durante el primer trimestre de 2017. El próximo 16 de diciem-bre la empresa deberá certificar que tiene recursos por cerca de 770.000 millones de pesos para pasar a la siguiente fase del contrato. De lo contrario habrá caducidad y se suspenderán los trabajos. Navelena estaba conformada inicialmente por la polémica firma brasileña Odebrecht, con el 87 por ciento de las acciones, asediada por numerosas investigaciones judiciales a raíz de escándalos de corrupción en Brasil –que incluso llevaron a prisión a su presidente, Marcelo Odebrecht–, y el grupo barranquillero Valores & Contra-tos, del empresario barranquillero Julio Gerlein, con el 13 por ciento. Después de las denuncias contra la firma brasileña, esta se retiró de la sociedad con Navelena y en este momento se espera que otras dos firmas, por ahora suenan la española FCC e Ideal, de Carlos Slim, adquieran la participación de Odebrechet para poner a andar el proyecto y garantizar el cierre financiero. Para el exministro Rodríguez Becerra se trata de un contrato de 2,5 billones de pesos al que se le han ido “colgando proyectos” sin tener una idea global de la capa-cidad del río. Y abre preguntas a futuro como: ¿Cuántos proyectos hidroeléctricos más aguanta el río? ¿Por qué los efectos que tendrán las obras de dragado y encauza-miento sobre la pesca no han sido tomados en cuenta en los estudios? ¿Cómo va a funcionar la manu-tención del canal? ¿Quién lo va a pagar? ¿Quién asumirá los costos en las temporadas de sequía? Para el ingeniero Paulino Galindo, asesor técnico de Cor-magdalena, las limitaciones para recuperar la navegación comercial se centran en otros aspectos. Fun-damentalmente en tres. Primero, la ausencia de centros urbanos, excep-tuando a Barranquilla y Barranca-bermeja, que funcionen como origen y destino de la carga dentro de la ribera del Magdalena. “A partir de 1960 –señala el ingeniero– el gobierno dejó de invertir en el mejoramiento del río. Toda la apuesta se cargó al modo carretero. Así que los pueblos ribere-ños entraron en declive y con ellos el olvido y la pobreza”. Segundo, una normatividad acorde con los cambios que se están operando. Y por último, un proceso de socialización más efi-caz. “Hay una prevención muy grande en la comunidad sobre la idea de que vamos a canalizar el río. No ha sido fácil convencer a la gente de que el río va a continuar en condiciones natura-les”, apunta Galindo. Los expertos han llamado más de una vez la atención en que la recuperación del río no se puede limitar únicamente al proyecto de un canal comercial. Lo cuenta San-dra Vilardy, decana de la Facultad de Ciencias Básicas de la Universi-dad de Magdalena, y quien apunta que el río es “el gran conocido desconocido por los colombia-nos”. “No tenemos hipótesis del funcionamiento del Magdalena. Únicamente algunas evidencias de las tasas de transformación, de los grados de deforestación, del grado de deterioro de los ecosistemas aso-ciados al río, entre otros. Todo eso, además, es dejado de lado por el Ministerio de Transporte o el Con-greso a la hora de discutir los pro-yectos. Reducen la complejidad que tiene”, concluye la doctora en eco-logía y medioambiente. Sobre el impacto a la pobla-ción también habla el profesor Juan Darío Restrepo. Dice que con las obras se va a alterar el equili-brio ecológico del río y las lagunas. Calcula que unas 450.000 familias quedarán en riesgo por la poca cla-ridad que hay sobre los planos de inundación y la conectividad con las ciénagas. Estas últimas son los mayores sistemas de amortigua-ción durante las inundaciones del río. Evitan que los desbordamien-tos sean más graves en los pueblos ribereños. “Un servicio ambien-tal grandísimo”, afirma el biólogo marino de la Universidad Eafit. Por ahora será necesario esperar los vientos que soplen hasta el 16 de diciembre, cuando Navelena se consolide y le de un nuevo rumbo a uno de los proyec-tos más importantes para el país. Algunos críticos consideran que el proyecto debe profundizar más lo medioambiental. “Hay una prevención muy grande sobre la idea de que vamos a canalizar el río. No ha sido fácil convencer a la gente de que va a continuar en condiciones naturales”. foto: jorge serrato INTRODUCCIÓN


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