Memorias de periodismo y trincheras

Diez directores de medios de comunicación le contaron a SEMANA anécdotas del conflicto con las Farc y hablaron de la importancia de cambiar el chip en épocas de paz.

DARÍO ARIZMENDI

Director de Caracol Radio

Son tantas anécdotas como tantos colombianos que hemos sido víctimas de este conflicto. Aquí, en Caracol Radio, una delegación extranjera de un país amigo me dijo: “Se tiene que ir de aquí a mañana porque las Farc lo van a matar: le van a meter un carro bomba que ya está pagado”. Me tuve que ir al exterior por dos años. Y en 2010, ocho días después de posesionado el presidente Santos, metieron en el edificio otro carro bomba, que estalló exactamente sobre el costado de mi oficina. Pero acá estamos, e incluso como víctima que he sido de este conflicto, voy a votar Sí en el plebiscito. Me parece que no hay otra salida, y aunque imperfecto, es el mejor acuerdo posible.
Para los periodistas de provincia ha sido difícil, aquí en Bogotá tenemos privilegios, pero nuestro principal reto como medios de comunicación es saber desarrollar el llamado periodismo para el posconflicto, ayudando a los procesos de inclusión, siendo exigentes con el gobierno de turno, porque este problema va a durar muchos años, y velando por que se cumpla todo lo que se prometió. Es una obligación con las nuevas generaciones”.

JUAN GOSSAÍN

Exdirector de RCN Radio

Después de 45 años como periodista, tengo todas las anécdotas… no en vano esa ha sido la historia de Colombia. Pero hay un episodio que recuerdo con especial impacto. Sería el año 2000, estábamos en la mitad del gobierno de Andrés Pastrana con el proceso del Caguán, y un día Víctor G. Ricardo, el comisionado de Paz, nos llamó a los directores de los medios de comunicación a invitarnos al Caguán porque las Farc querían hablar con los periodistas. Nos reunimos en el aeropuerto para ir a San Vicente del Caguán y luego tomamos unas camionetas hacia Villa Colombia, donde estaba la guerrilla. Yo nunca había asistido a una reunión tan dura y enérgica: los periodistas empezaron a hacer unas preguntas durísimas. Incluso hubo una confrontación: “¿Por qué están secuestrando si están en un proceso de paz?”, y la guerrilla comenzó a molestarse. Yo empecé a sentir cierto temor, pensaba: “Estos hombres se van a alterar”. Algunos de los jefes se indignaron y se pararon. Pero jamás he visto un diálogo más franco. ¿Sabe por qué lo estoy pensando mucho? Porque me gustaría que la prensa tuviera la misma energía hoy, en este proceso; no digo agresividad, sino el mismo interés por encontrar la verdad. Estoy viendo a la prensa muy complaciente, metiendo poco la mano en el tema. Y cada vez que lo pienso, me acuerdo de esa reunión en el Caguán. Lo primero que requiere el cubrimiento de la paz es serenidad de espíritu. Si se consolida –porque la paz hay que construirla todos los días–, lo que tiene que entender la prensa del posconflicto es que cubrir la paz es el acto que exige la mayor honradez profesional. Espero que mis colegas entiendan cuál es su formidable deber en el mantenimiento y el fortalecimiento de la paz. Para cubrir el posconflicto, solo hago una sugerencia: ni santistas ni uribistas... periodistas”.

CLAUDIA GURISATTI

Directora de NTN24 y del Canal RCN

Cuando era periodista del noticiero CM&, en los noventa, cubría orden público, como se les llamaba a los temas de conflicto, y estando en Putumayo en unas marchas cocaleras muy duras hubo un episodio muy violento: unas granadas estallaron en la mitad de las manifestaciones de campesinos. El Ejército alertó que los artefactos eran de la facción violenta de las Farc que luego nos amenazó con quemar la fly –el único aparato que podía transmitir satelitalmente–, y nos tuvieron encerrados en un edificio en construcción amenazados casi de un linchamiento; nos tocó salir corriendo hacia un aeropuerto a que nos sacara una petrolera. Otra cosa que marcó siempre mi trabajo periodístico fue ver a una víctima de una mina antipersonal con mis propios ojos: aterrizó un helicóptero con un niño de 4 años con una pierna hecha hilachas. Duré un mes sin dormir.

Aquí en RCN fuimos sistemáticamente declarados objetivo militar de las Farc. Pero lo más impactante en mi vida fue cuando el fiscal Gómez Méndez hizo una rueda de prensa para decir que las Farc me iban a matar y cuando acudí al Ejército me dijeron que en ese momento nadie me podía proteger y me tocó abandonar el país por tres años. Los periodistas hemos cubierto el conflicto, y por su misma aceleración y barbarie, terminamos siendo sus víctimas. Ahora tenemos que seguir haciendo lo nuestro: informar. Si los hechos son de guerra, informamos sobre la guerra, y si tienen que ver con la paz, cubrimos los acuerdos de paz. Donde encontremos inconsistencias debemos poner la pregunta que un ciudadano no tiene cómo hacer”.

CLAUDIA PALACIOS

Directora del Canal Capital

De los días que más recuerdo de cubrir el conflicto colombiano fue el de la liberación de Íngrid Betancourt, los tres norteamericanos y el grupo de soldados y policías. Ese día no tenía turno en CNN en Español. Me enteré en mi casa y dije: “Llevo tantos años esperando este momento, me he imaginado tantas veces lo que les quiero preguntar, que no me puedo quedar aquí”. Agarré instintivamente una bandera de Colombia, me fui manejando hasta el canal y les dije: “Yo sé que no tengo turno, pero esto no lo puedo ver como espectadora”. En ese momento había una compañera española con mucha afinidad y vio mi alegría, saqué la bandera, grité, y ella repitió: “¡Viva Colombia!”.

La jefa dudó en ponerme al aire porque le pareció que podía estar muy afectada para conducir la cobertura. Al final estuve como siete horas en la transmisión. Marcó un momento muy importante: aparte de la felicidad que se siente como colombiano ver gente en libertad, poder dar una noticia buena sobre el país, decir “algo aquí está empezando a cambiar”. Hemos sido muy malos reporteros de guerra, hemos cubierto el conflicto como si fuéramos una parte de él: una bala, un fusil, por falta de pensar en las consecuencias de lo que ponemos al aire, en la prensa, en la radio. Le hemos metido en la cabeza a la opinión pública un montón de imágenes de tragedia pero no hemos puesto en primer plano los antecedentes. No les hemos hecho seguimiento a esas víctimas; a cómo, a través del arte, de la fe, del amor, del deporte, superan sus tragedias y las convierten en fortaleza, en sanación, en proyectos para la paz y la reconciliación. Tenemos que cambiar el chip a ver si somos ahora unos buenos reporteros de paz”.

JUAN ROBERTO VARGAS

Director de Noticias Caracol

Una de las experiencias que más me golpearon como periodista fue lo que pasó en el Club El Nogal. No porque le haya tocado a un sector exclusivo de la sociedad, sino porque había visto tomas guerrilleras, secuestros masivos, ataques como el de Bojayá con rockets en la posesión de Uribe, la ferocidad de su violencia en el campo. Entonces, con lo del club pensé: “ya qué ideales ni que nada, solo eran un grupo terrorista sin escrúpulos”. Dije: “Esta es una etapa en la guerra distinta a lo que habíamos visto”. En este momento era inevitable cambiar el chip.

Como periodistas tenemos una responsabilidad social independientemente de la polarización que vive el país: nos toca cambiar el disco duro. Cambiar toda la plataforma que habíamos creado a través de 52 años de conflicto, en mi caso, más de 25 cubriendo la guerra, ahora con los mismos protagonistas convertidos en hombres de la política y no de la guerra. Llevar ese mensaje a una sociedad donde hay muchos escépticos y temerosos. Nuestra responsabilidad es generar contextos, poner las cosas en blanco y negro y en su justa proporción, para que la gente haga un juicio de valor sobre lo que significa este cambio para Colombia”.

FIDEL CANO

Director de El Espectador

Lo que más se me ha venido a la mente en estos días son las muchas esperanzas y frustraciones de procesos pasados. En el gobierno de Belisario Betancur me tocó de cerca ver a Guillermo Cano apoyar el proceso y después ver la masacre de la Unión Patriótica. Como periodista recuerdo el Caguán, donde conversé con Raúl Reyes. Allá en Los Pozos teníamos la esperanza de que sí se podía y luego vino la frustración porque se levantó la mesa. Con el acuerdo actual hemos llegado mucho más lejos, es muy emocionante, siento un profundo agradecimiento con los negociadores. Es una oportunidad antes impensable para el país, pero, por supuesto, tengo todos los temores de que se pueda frustrar si los colombianos no asumimos esto como una oportunidad para construir el país entre todos y que no sea solo la firma de un acuerdo que no se concreta en nada”.

ÁLVARO GARCÍA

Director de Red+Noticias

De circunstancias imborrables de la memoria sobre este conflicto y los medios de comunicación tengo que mencionar el ataque de las Farc contra el Canal RCN cuando yo era director del noticiero. Lanzaron un rocket contra la ventana de mi oficina, donde estábamos a punto de hacer el consejo de redacción. Gracias a Dios alcanzó a pegar, por falta de puntería, un par de metros más arriba, porque estuvimos al borde de una tragedia enorme.

No puedo dejar de recordar tampoco a los compañeros de RCN muertos el día que las Farc secuestraron a los diputados y los llevaron hacia los farallones de Cali. Hubo una caravana de medios persiguiéndolos. En el intercambio de disparos el conductor del carro, el asistente y el camarógrafo fueron heridos por balas de altísimo calibre. Nuestra periodista se salvó de milagro; hoy vive fuera de Colombia porque fue víctima de amenazas en un episodio muy oscuro. Esa cicatriz nos quedó en el alma y en el corazón.

Hace unos tres meses tuve la oportunidad de conversar sobre estos temas en La Habana con delegados de las Farc y revivimos los momentos en la versión de ellos y en la nuestra. Y aunque quedaron muchas cosas por decir –por lo menos por mi parte quedó la expectativa de recibir una visión un poco más humana sobre lo que sucedió–, nos centramos en el tema político, que fue muy sugerente sobre lo que nos espera en el futuro. Fue conversar sobre esos momentos tan dolorosos cuando el periodismo estaba en la mira de los grupos alzados en armas”.

NÉSTOR MORALES

Director de Blu Radio

Yo dirigía Hora 20 en Caracol Radio en 2008-2009, y un día me llegaron pruebas de supervivencia de Alan Jara y del grupo de secuestrados que estaban en las jaulas oprobiosas de las Farc. Me contaron una historia que me conmovió mucho: oían Hora 20 y le hacían el debate al debate en la selva. Los dejaban oír muy poca radio, así que Alan Jara les enseñaba ruso haciendo debates políticos, era una herramienta de aproximación al país que estaban desconociendo desde el cautiverio. Tenemos que cambiar muy fuertemente el chip para aprender a recibir a los guerrilleros, es parte del cambio de espíritu que proponía el presidente Santos en Naciones Unidas. Tenemos que dejar de llamarlos terroristas, así nos duela, dejar de acordarnos de lo que hicieron. Es lo mismo que pasó con el M-19; Gustavo Petro, Antonio Navarro Woff y compañía se comprometieron a hacer la paz, se reintegraron a la vida civil, y ahora tenemos que hacer lo mismo: tragarnos el sapo inmenso, presumirlos congresistas respetables y tratarlos con la moderación de la legitimidad política que es parte del proceso de paz”.

YOLANDA RUIZ

Directora de RCN Radio

Toda mi carrera ha estado atravesada por el conflicto, pero sobre todo, recuerdo los episodios de liberación de secuestrados. Y es por un elemento profundamente emotivo: no me había dado cuenta del lazo afectivo que se generaba entre las personas secuestradas y los periodistas de radio. Cuando ellos empezaron a salir en libertad, era con una dosis de emotividad increíble, nos conocían, sabían nuestros nombres, y se generaban unas emociones de afecto que en lo personal me impactaron mucho.

Cuando liberaron, por ejemplo, a Clara Rojas, que fue en medio de una noticia inmensa porque su hijo no estaba con ella, la liberación se atrasó, tuvo un impacto en el país por todo lo que representaba ella: el horror del secuestro, el nacimiento de un bebé en cautiverio… Así que cuando tuvimos la oportunidad de hablar con ella, en ese momento yo trabajaba en Caracol Radio, apenas unos minutos después de la liberación, cuando ella nos contestó el saludo –y lo pienso todavía y me dan ganas de llorar–, lloré en la cabina, no pude contener las lágrimas. Era una mezcla de emociones muy grande: la cuestión humana de saber que esta mujer estaba allí, la emoción periodística de saber que la teníamos al aire, la sensación difícil como periodista de saber cómo abordar a una mujer que acaba de salir de cautiverio e ir caminando despacio para realizar esa entrevista”.

MARÍA ELVIRA SAMPER

Exdirectora de la revista Cambio

A mí me marcó dolorosamente el secuestro de mi cuñado en una finca que tenían en los llanos, su hijo menor estaba presente. Fue un momento muy difícil durante el gobierno de Samper. Con mi hermana tuvimos que buscar la solidaridad de mucha gente, avisarles al gobierno y a los ministros de Defensa e Interior. En un momento le avisaron a mi hermana que tenían detectado su carro, en el que se lo habían llevado, y le preguntaron si autorizaba un rescate, pero ella no se sintió capaz. Al final tuvo que pagar y un amigo de él asumió todos los riesgos de llevarlo atravesando el Ariari.

Otro momento que me afectó mucho fue el secuestro de la Chiva Cortés, una persona que quería mucho, que había sido un apoyo muy grande en momentos claves; había trabajado con él en NTC, y cuando estuve al frente del Noticiero de las 7, después, durante el gobierno de Samper, porque los amigos y las familias se dividieron. Me tocó vivir etapas complicadas, aparte del cubrimiento de los diputados del Valle, de Íngrid Betancourt, todos tan inexpertos en el proceso de paz de Belisario Betancur, luego cuando creamos una unidad especial de cubrimiento del conflicto en el proceso del Caguán. Han sido 40 años cubriendo el conflicto, pero esos dos secuestros me marcaron mucho emocionalmente.

El gran reto de todos es poner de lado las emociones del odio, las aspiraciones de venganza, para empezar a mirar al otro como alguien con quien se puede coexistir pacíficamente. Que los que han estado del otro lado tienen razón en algunas cosas aunque sus métodos para obtener resultados no sean los que uno comparte, como la violencia. Se requiere empezar a mirar las cosas desde el futuro y no desde el pasado, sin olvidarlo. Es una mirada que requiere información, estudio, lecturas, no mirar solo desde la coyuntura. Por eso son importantes los ejercicios de memoria, buscar la forma de construir un país donde quepamos todos”.