Deben desaparecer los departamentos
El papel de los departamentos ha despertado polémica y hay quienes afirman que el país debería estar dividido en regiones. Análisis.
El debate en Colombia es concreto y ha girado en torno a quién debe asumir el papel intermedio entre la nación y los municipios: ¿las regiones o los departamentos?
La mala gestión de muchas de las administraciones departamentales en los últimos veinte años ha generado escepticismo e incluso posiciones radicales frente al tema. Para muchos analistas, la Constitución del 91 no dejó en claro qué papel deberían tener esos entes territoriales. Un pionero de la descentralización colombiana, el exministro y alcalde Jaime Castro, asegura que hoy “los departamentos son solo circunscripciones electorales. Están mandados a recoger, no tienen razón de ser y deberían ser reemplazados por regiones”, argumenta.
Algunos analistas sostienen que por falta de claridad legal, los gobernadores terminan duplicando las funciones de los alcaldes o de la Nación. Incluso señalan que las asambleas departamentales sobran porque no tienen más función que aprobar el presupuesto.
La directora de la División de Apoyo Fiscal del Ministerio de Hacienda, Ana Lucía Villa, es más benevolente con los departamentos. Reconoce que su estructura fiscal se ha deteriorado, pero considera que reemplazarlos por regiones no es una buena solución al problema. “Qué saca el país con juntar a San Andrés con Córdoba o a La Guajira con Sucre, que tienen intereses tan distintos”, se pregunta. En su opinión, lo que se debe hacer es conseguir que haya buena gerencia en cada departamento.
Con ella coincide el gobernador de Antioquia, Sergio Fajardo. “Yo siento que hay bastante autonomía regional, pues el país tiene una estructura ‘municipalista’, con buena cantidad de funciones; y esa responsabilidad es importante y necesaria para el desarrollo nacional. Pero el rol intermedio de los departamentos debe ser mucho más importante, pues están subvalorados y en ese orden de ideas, las gobernaciones deberían jugar un papel más protagónico”, asegura.
“El país perdió (en la Constitución) una gran oportunidad para empoderar y darles un papel más activo a los departamentos, en aras de un fortalecimiento de las regiones que tampoco se dio nunca”, asegura Germán Chica, director ejecutivo de la Federación Nacional de Departamentos. En su opinión, la nueva Constitución los dejó en una especie de zona gris de la que apenas ahora comienzan a salir, gracias al esfuerzo del gobierno actual.
Ahora se tramita en el Congreso un proyecto de ley que busca modernizar la organización y funcionamiento de los departamentos (el régimen actual es de 1986), para que no solo administren recursos sino que articulen y coordinen realmente acciones, políticas y procesos; complementen y apoyen la gestión municipal; planifiquen el desarrollo económico, social y ambiental de sus territorios, e intermedien como interlocutores directos entre la Nación y los municipios. En síntesis, que puedan gobernar efectiva y eficazmente.
El debate sigue abierto, aunque al parecer los departamentos no desaparecerán. Entonces habrá que diseñar mecanismos para que ese nivel de gobierno le añada riqueza al país.