Auxiliar de limpieza de Transmilenio en Bogotá
deslice
“Ahora soy más meticulosa con los detalles”
Ni los guantes, ni las gafas, ni el traje de bioseguridad protegieron a Lina Bonilla de lo inevitable. Lleva más de 15 días en cuarentena obligatoria y reza para que el segundo examen que le realizarán salga negativo para coronavirus. No está segura de donde se contagió, pero se siente afortunada de que la enfermedad no haya escalado más allá de un desaliento, fiebre y un intermitente dolor de cabeza. “Ha sido difícil lidiar con el encierro, pero todo lo que he necesitado me lo dejan en la puerta”, cuenta.
Desde hace más de ocho meses esta joven de 25 años trabaja con Ecoaseo. Es decir, es una de las decenas de colombianas que se encarga de velar por la bioseguridad de los buses de Transmilenio. “Más o menos por día limpiamos cuatro articulados. Uno se demora como dos horas haciendo el aseo”, explica. Esa labor, sin embargo, se suspendió desde que el diagnóstico salió positivo. Ahora espera ansiosa los resultados para retomar su labor y espantar el miedo de perder su trabajo.
Con la emergencia sanitaria, según cuenta, se volvió más cuidadosa con los detalles. “Los dejamos como nuevos”, dice. Pero esa meticulosidad le quita más tiempo. “Como ahora debemos cumplir con todos los protocolos de seguridad, adaptarse a las gafas, trajes y tapabocas no es fácil”, confiesa. A pesar de lo que ha vivido en las últimas semanas está tranquila. De alguna forma siente que ya se recuperó de la enfermedad y ratificó que la mejor decisión era enviar a su hija de seis años a casa de su abuelita.