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Los Héroes del coronavirus

Jennifer Estrada

Servicios funerarios
París, Francia

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Ron Santafe

“Somos los grandes olvidados de esta pandemia”

Ron Santafe

“Trajimos y escondimos guantes y tapabocas por nuestra cuenta porque el dueño de la funeraria no nos quiere dar”, cuenta Jennifer Estrada, una colombiana de 35 años que vive en Francia desde los 13. Antes de llegar a este lugar, trabajaba en la morgue de un hospital allí mismo, en París. Sus funciones iban desde recibir ambulancias, registrar los muertos en una plataforma de la Policía, meterlos en las neveras, limpiarlos, vestirlos y hasta maquillarlos para luego entregarlos a los dolientes. Una vez se agotaba esta etapa, los metían en el ataúd, la familia los veía por última vez y ella cerraba el cajón.

Ese ritual, sin embargo, desapareció. El coronavirus cambió su rutina y las de 23.000 franceses que han perdido a sus seres queridos en medio de la pandemia. Jennifer ya no arregla los cadáveres y las familias solo los pueden ver el día que trasladan el ataúd al cementerio. Pero eso no es lo que más le preocupa. Desde hace semanas el sueño se lo viene robando la falta de protección que hay a la hora de manipular los cuerpos. Ese pálpito empeora cada vez que le informan que se trató de una muerte natural. Ella manipula con los pocos recursos que tiene el cadáver y luego le dicen que no, que en realidad se trata de un fallecido por covid-19.

“Cuando mueren por coronavirus llegan de una vez en ataúdes. Cuando no, los cuerpos llegan en bolsas mortuorias. Nosotras las trasladamos a las neveras, las ponemos sobre unas mesas y las abrimos para identificar a la persona”, explica. Pero ese no es el único problema que enfrenta. La saturación en los cementerios y crematorios es el otro. Hay listas de espera de dos semanas o más. “Tenemos como 84 ataúdes en espera en la funeraria. El olor está insoportable. Ya no tenemos cupos ni suficientes neveras. Nos trajeron un contenedor que los mantiene a 5 grados centígrados, pero ya se llenó. Ahora, el lugar solo cuenta con aire acondicionado a 16 grados, lo cual no es suficiente para conservar cuerpos”, agrega.

Las horas de trabajo aumentaron sustancialmente, pero eso no se ve reflejado en su salario. De hecho, les bajaron el sueldo con el argumento de que no están trabajando como antes. Se han hecho muchos esfuerzos por mejorar las condiciones de quienes forman parte del sector salud y están en la primera línea, pero más bien poco por el sector funerario que debe hacer la disposición final de quienes no lograron sobrevivir al contagio del virus. “El Gobierno nos olvidó, somos los grandes olvidados de esta pandemia. Nadie piensa en nosotros, nadie se ha puesto a pensar: ‘¿qué pasa con esa gente?’ ”, dice Jennifer.

#elhéroeerestú

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